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Gigafactorías de Inteligencia Artificial: objetivo estratégico de Europa

15/10/2026

La UE quiere acelerar la soberanía tecnológica de la región y convertir a Europa en el continente de la IA. Para lograrlo, está apostando por centros de datos a gran escala, especializados en entrenar, afinar y operar avanzados modelos de inteligencia artificial.

Las tecnologías avanzadas y la inteligencia artificial desempeñan un papel fundamental en la geoeconomía global. No solo hablamos de ámbitos de innovación y desarrollo económico, sino que también se han convertido en instrumentos de poder, competitividad y autonomía estratégica.
La cadena de valor de la inteligencia artificial no se sostiene únicamente sobre quienes crean los modelos. También resulta determinante quién produce los semiconductores, quién dispone de capacidad de cómputo, quién dispone de los datos y quién cuenta con la energía y las infraestructuras necesarias para sostener todo el sistema. En este contexto, el desarrollo de las llamadas gigafactorías de inteligencia artificial (AI Gigafactories o AIGF) se convierte en un elemento clave para la competitividad tecnológica y la autonomía estratégica de Europa.

 

¿Qué es una gigafactoría de inteligencia artificial?

Una AI Gigafactory es una infraestructura de computación a gran escala diseñada para desarrollar, entrenar, afinar y operar modelos avanzados de inteligencia artificial. Frente a las actuales AI Factories, estas instalaciones llevan la capacidad de cómputo a una escala muy superior y requieren, al mismo tiempo, grandes infraestructuras de energía, redes de alta velocidad, almacenamiento y refrigeración.

La Comisión Europea plantea que las AI Gigafactories dispongan de una capacidad de computación aproximadamente cuatro veces superior a la de las actuales AI Factories y que integren más de 100.000 procesadores avanzados de IA. Su diseño deberá incorporar, además, capacidad energética suficiente, criterios de eficiencia y sostenibilidad, así como cadenas de suministro fiables.

Europa cuenta actualmente con una red de 19 AI Factories, vinculadas a ecosistemas de supercomputación. Entre ellas se encuentra el BSC AIF en España, una iniciativa del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS). El objetivo de esta nueva generación de infraestructuras es dar el siguiente salto tecnológico: proporcionar capacidad suficiente para trabajar con modelos de próxima generación, incluidos sistemas de IA con billones de parámetros, y abordar aplicaciones de mayor escala y complejidad.

 

La apuesta de Europa para no depender de otros

Detrás de las AIGF hay, por tanto, una cuestión estratégica: la soberanía tecnológica. Europa parte de una posición de desventaja en capacidad de cómputo para IA frente a Estados Unidos y China. Según datos de la Comisión Europea, la UE representa actualmente alrededor del 5 % de la capacidad mundial de cómputo para IA. Europa está decidida a incrementar significativamente su capacidad de computación avanzada, para lo que se ha puesto en marcha un plan integral para construir capacidad tecnológica, industrial y financiera. En febrero de 2025, Ursula von der Leyen presentó InvestAI, una iniciativa destinada a movilizar hasta 200.000 millones de euros para inversiones en inteligencia artificial, incluidos 20.000 millones de euros para gigafactorías de IA.

En julio de 2026, Europa lanza una convocatoria para construir hasta siete gigafactorías, apoyadas por hasta 10.000 millones de euros de financiación pública europea y nacional. La iniciativa espera desbloquear, además, al menos 20.000 millones de euros de inversión privada. Con estas estructuras, investigadores, empresas, administraciones y startups locales podrán acceder a computación avanzada situada en territorio europeo y sometida a las normas comunitarias de protección de datos, seguridad y gobernanza de la IA. De esta forma, Europa intenta crear una infraestructura común sobre la que pueda crecer su propia industria de inteligencia artificial.

 

España quiere entrara en la carrera

España es uno de los países que quiere aprovechar esta iniciativa, y ya ha puesto en marcha una candidatura para albergar una de las primeras gigafactorías europeas mediante un consorcio público-privado. El proyecto contempla dos posibles emplazamientos, Móra la Nova, en Tarragona, y San Fernando de Henares, en Madrid. Una de las ventajas de esta iniciativa es que España no parte de cero, ya que forma parte de la red europea de IA Factories.

Aunque en la fase actual está centrada en la competencia intraeuropea, con países como España o Alemania presentando las ventajas de su infraestructura digital y económica para albergar las gigafactorías, lo cierto es que este programa está diseñado para construir una capacidad de computación que impulse al conjunto de la Unión Europea. Tal y como las AI Factories fueron concebidas como una red interconectada y abierta a usuarios de distintos países y sectores, las futuras gigafactorías podrían llevar este modelo a una escala muy superior.

Sin embargo, la ubicación geográfica es relevante más allá de la dimensión política. Una gigafactoría necesita suelo, energía, redes de alta capacidad, sistemas de refrigeración, conectividad y acceso a infraestructuras críticas. Pero su valor estratégico no dependerá únicamente de dónde se encuentre. Una vez integradas en la arquitectura europea, estas instalaciones deberán contribuir a una capacidad de computación común, capaz de dar servicio a investigadores, empresas y organismos de diferentes Estados miembros.

En los últimos años, la IA se ha revelado como un eje de la soberanía tecnológica, en un ámbito en el que Europa difícilmente puede depender únicamente de las capacidades desarrolladas de forma aislada por cada Estado miembro. Cada país puede contribuir con sus propios recursos, pero la escala de inversión, computación, energía e infraestructuras necesaria para desarrollar modelos y sistemas avanzados hace especialmente relevante la cooperación europea.

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