23/07/2026
La capital y mayor ciudad de Uruguay es también el principal centro económico y cultural del país. Reconocida por su estabilidad democrática y su alta calidad de vida, Montevideo afronta, sin embargo, importantes desafíos derivados de su ubicación costera y de los efectos del cambio climático.
Bañada por el Río de la Plata, la ciudad ha destacado históricamente por su apuesta por la planificación urbana. Ya a mediados del siglo XIX se convirtió en la primera ciudad latinoamericana en disponer de un sistema de saneamiento por redes. En la actualidad, riesgos como la erosión costera, el aumento del nivel del mar o las tormentas severas exigen nuevas estrategias de adaptación y una planificación sostenida a largo plazo.
Una costa frente al avance del mar
El ascenso del nivel del mar constituye uno de los principales retos para Montevideo. En su costa, el nivel del agua ha aumentado alrededor de 11 centímetros desde 1902 . A este fenómeno se suman diversos factores de origen humano, como la contaminación, la sobreexplotación de los recursos costeros, una gestión insuficiente de desagües y vertederos o el desarrollo urbanístico en áreas con riesgo de inundación.
Las previsiones apuntan a un incremento de las inundaciones que podría afectar a infraestructuras estratégicas, como el puerto, la red de drenaje o la refinería de petróleo. Además, Ministerio de Ambiente de Uruguay estima que hasta un 10% del litoral costero podría desaparecer antes de finales de siglo. Este proceso tendría un importante impacto económico en un país donde, según el Plan de Adaptación al Cambio Climático de la Zona Costera, el 59% de la actividad turística está vinculada a las playas.
Con el objetivo de reducir el riesgo de inundaciones, en 2011 las administraciones nacional y departamental iniciaron un programa de ampliación de la capacidad del sistema de drenaje mediante la construcción de grandes depósitos subterráneos capaces de almacenar millones de litros de agua durante los episodios de lluvias intensas.
Un litoral bajo la presión de la erosión
La erosión costera representa otra de las grandes amenazas para Montevideo. El cambio climático acelera este proceso, cuyos efectos se ven agravados por determinadas actuaciones humanas, como la urbanización sobre dunas primarias o las alteraciones en la dinámica natural de los sedimentos. Sus consecuencias afectan a las 19 playas del litoral montevideano.
Algunas políticas de desarrollo urbano también han contribuido a incrementar la presión sobre el frente costero. Es el caso de la Ley de Declaración de Interés Nacional. Mejoras de las Condiciones de Acceso a la Vivienda de Interés Social, que ha favorecido la construcción de viviendas, incluidas promociones situadas en zonas próximas a la costa, mediante incentivos fiscales.
Para frenar el retroceso de la línea litoral y reducir sus efectos, la Intendencia de Montevideo y el Ministerio de Ambiente impulsan distintas medidas, entre ellas la regeneración de playas mediante aportes de arena, la instalación de barreras captadoras y sistemas de fijación de la vegetación para estabilizar los sedimentos, así como un sistema de monitorización remota que permite seguir en tiempo real la evolución de la línea de costa.
La adaptación se aborda además desde una perspectiva nacional. En este marco se desarrollará entre 2026 y 2030 el proyecto Reacc Costas-Resiliencia y Adaptación de la Zona Costera ante la Variabilidad y el Cambio Climático, dotado con una inversión de 10 millones de dólares destinada a reforzar la resiliencia del litoral uruguayo.
El desafío de los fenómenos extremos
Los episodios de lluvias intensas y fuertes vientos constituyen otro de los riesgos naturales más relevantes para Montevideo. Históricamente han provocado inundaciones urbanas, saturación del suelo y crecidas de los cursos de agua, con importantes daños materiales. La vulnerabilidad de la ciudad responde, en parte, a factores estructurales, como la existencia de arroyos entubados, una red de sumideros insuficiente y áreas de baja cota donde el agua se acumula cuando los sistemas de drenaje alcanzan su capacidad máxima.
Los efectos del cambio climático ha intensificado tanto la frecuencia como la intensidad de estos fenómenos meteorológicos. Entre 1961 y 2017, las precipitaciones medias anuales aumentaron entre un 10 y un 20%, mientras que la velocidad de los vientos durante los eventos extremos registró un incremento de magnitud similar.
Uno de los episodios más graves tuvo lugar en julio de 1923, cuando un intenso temporal, acompañado de vientos huracanados, ciclones extratropicales y una crecida del Río de la Plata de hasta 3,3 metros, inundó amplias zonas de la ciudad. Más recientemente, en agosto de 2005, un temporal de diez horas de duración, con rachas de hasta 174 km/h, provocó la muerte de diez personas y dejó más de 20.000 damnificados en Montevideo y otras zonas del país.
Acciones contra el cambio climático
La respuesta institucional frente a estos riesgos combina actuaciones sobre las infraestructuras con políticas de planificación y gobernanza climática. Entre las principales iniciativas destaca el Programa de Saneamiento Urbano de Montevideo, desarrollado por la Intendencia con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, que persigue ampliar la red de alcantarillado, mejorar el drenaje pluvial, reducir las zonas inundables y disminuir la contaminación de arroyos y cursos de agua.
La acción climática local comenzó a reforzarse en 2009 con la creación del Grupo Interdisciplinario de Trabajo en Cambio Climático, encargado de elaborar propuestas y estrategias de adaptación mediante la colaboración de especialistas de distintas disciplinas.
Este compromiso se consolidó en 2022 con la constitución de la Comisión para el impulso y la consecución de la Agenda 2030, responsable de coordinar la implantación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los distintos departamentos de la Intendencia y de promover políticas orientadas a fortalecer la resiliencia de Montevideo frente a los efectos del cambio climático.



